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16 junio 2013

Cultura y Pensamiento de América latina y el Caribe

Los Re-ordenamientos Culturales están en la Agenda Regional

La reconstrucción del proceso cultural de América latina y el Caribe es una tarea crucial en el momento histórico que vive esa región en el contexto mundial pues lo cultural incluye suma e integra todas las actividades que emprenden los pueblos en su quehacer social

En ese marco lo cultural es la gran integral de los procesos de construcción económica con amplia base social participativa para alcanzar una meta inaplazable e indiscutible ya planteada en etapas anteriores: lograr el máximo de bienestar posible para las comunidades en su diversidad, lo que en suma se llama inclusión participativa de todos  en un sistema multidiverso

En América latina y el Caribe -ampliable en la visión al gran conjunto de América- ese proceso debe integrar al menos 3tres componentes básicos: a. lo europeo ‘heredado’ por imposición en los procesos de conquista y colonia [desde España Portugal Inglaterra Francia y otros] b. lo africano que llega a territorios de NuestrAmérica como parte del proceso mercantil colonial y c. lo originario o nativo ancestral que cruza el continente desde la Patagonia al norte extremo [Canadá y EU]

Los 3tres componentes culturales se encuentran vivos y en proceso de integración tras siglos de resistencia multidiversa que hoy se expresa en lo social y político – En apretada síntesis los componentes son ‘desviados’ de su ordenamiento original y ‘encausados’ bajo la ‘dominación’ dentro del proceso imperial en el que desemboca el coloniaje desde comienzos del Siglo 19 [campañas por la independencia]

Ese re-ordenamiento cultural hacia la Integración tiene hoy ambiente auspicioso en la conciencia regional [y global] con la emergencia en América latina y el Caribe de líderes que encabezan propuestas y proyectos liberadores de ese potencial social que representan los 3tres componentes culturales expresados en sus poblaciones en proporción mayoritaria

El flujo actual hacia la integración cultural de los pueblos está a cada paso ‘interferido’ por el influjo [social y político] de sectores minoritarios dominantes que -en casi todas las unidades territoriales de América latina y el Caribe- se ubican del lado del imperio que pretende conservar ‘privilegios’ insertos en un viejo orden de ideas  que se basa en la dominación y apela al ‘ruido mediático’ trans-nacionalizado, a la violencia y el terrorismo

Ganar espacios para concretar los proyectos liberadores [en lo económico social y político] pasa por la integración cultural y esta pasa por el urgente ordenamiento a nivel colectivo de un pensamiento latinoamericano y caribeño que tiene riquísimos antecedentes en todas las manifestaciones que conforman su historia en los siglos recientes [500 años desde la invasión europea, 200 años desde las campañas de independencia]

La labor de integración cultural en NuestrAmérica está en marcha pues forma parte de la ancestral resistencia que los diversos pueblos [comunidades y territorialidades] han librado por recomponer sus valores culturales pero no como una marcha ‘regresionista’ hacia el pasado sino con el objetivo expreso de ‘incluirse’ en la gran marcha [encontrar el presente y construir el futuro] de la Humanidad hacia la dignidad perdida en manos del desintegrador consumismo neoliberal

Los saberes [suma ancestral + avances tecno-científicos] de que hoy dispone la humanidad para ‘administrar’ [no ‘explotar’] los recursos que aporta el pequeño azul planeta tierra son la base esperanzadora para las múltiples construcciones colectivas que hoy emergen… esa integración cultural requiere -entre otras condiciones- de un ambiente de paz participativa que hay que ganar mediante acciones conscientes

El objetivo global común está rodeado de complejidades a descifrar y modificar pero es simple… que el hombre pueda suplir dignamente sus necesidades… las que le plantea la Vida en su discurso de cada instante [ema]

10 junio 2013

Poetas del Sur por Rolando Gabrielli [1]

Integración Cultural de América latina y el Caribe - Sur [*][1/4]

El visitante curioso, ávido de aventuras y saberes, deslumbrado por la geografía de Suramérica, encuentra en la poesía, en los poetas del Sur, en la palabra, lo secreto, profundo, misterioso, la vida y la muerte, sus gentes, la huella invisible del pasado y el futuro, un presente rotundo, marcado de antemano.

Grandes poetas como las vastas, infinitas tierras, océanos, paisajes sin límites, desiertos, valles, selvas con ríos nacidos de montañas nevadas eternamente, pueblos remotos, caminos que parecieran ignorar las distancias y el tiempo. 

Música y canto, también en los caminos cortos, encerrados entre álamos, quebradas escondidas, fiordos, huellas del salitre, sal, cerros verdaderos disparates contra el cielo cayéndose de la mano de Dios. 

Grandes abismos, fosas marinas, límites desconocidos, un recodo inexplicable hacia la felicidad y la muerte. No hay límites en el Sur y ahí acaba el mundo, que nunca termina. Fin de mundo, la mano alzada de un niño en el pizarrón de la Patagonia, donde el abecedario arma un nuevo mundo con faltas de ortografía, pero lleno de esperanzas.

Pero el Sur no sólo es el Sur-Sur, donde la invicta geografía se asocia al silencio, sino también sus ciudades —las pesadas puertas de sus anchas, anónimas avenidas, y sus callecitas, donde vuelves viejo amor: Lima, Montevideo, Santiago, Buenos Aires, Quito, Asunción, y el tiempo que es un largo río trasnochado de tiempo y más tiempo. 

El Sur es un río, un largo y renovado camino, un viejo y renovado poema, un aire que respiramos y no sabemos por qué, cuándo, ni cómo, el Sur existe.
      
Poetas de grandes avenidas, como carreteras, ciudadanos de la palabra, apóstoles urbanos, en el altar ignorado de las ciudades cosmopolitas, dueños de ruinas, infelicidades, de calles que arrancan desde sus vísceras, atormentados por la vida, presentes en lo cotidiano, fieles creyentes del futuro, insomnes transeúntes de una noche enteramente fugaz.

Quizás sólo se proponían juntar estrellas, apacentar las ovejas del tiempo, dormir distraídos frente a la luz de una luna que vela por todos nosotros. Siempre expulsados por algún dios, casi eternamente recogidos por la miseria. Poetas incorregibles por la mano de Dios. Tierras alzadas por la palabra, náufragas, islas, toda palabra es viajera y en el Sur es verbo. [*] Rolando Gabrielli escritor poeta chileno

Si necesitas conocer más sobre los Poetas del Sur visita Blog de Rolando Gabrielli

Poetas del Sur por Rolando Gabrielli [4]

Integración Cultural de América latina y el Caribe - Sur [*] [4/4]

Bajo una piedra del Sur nace un poeta chileno. Es una frase tan antigua como los versos de Petrarca. Hijos de una loca geografía, herederos del dolor y la felicidad, que marcan a un mismo tiempo esas tierras atormentadas por el hombre y la naturaleza, pero también dotadas del comienzo del paraíso. Dios, que no tiene sueño, duerme en el Sur.

En la Patagonia nació el viento. Duermen las estrellas más azules que la eternidad. La tierra acomoda sus largas piernas, se dobla y encoge los hombros en las noches. Cruje el silencio natural de la geografía. La noche se siente principio. El tiempo tiene cuerpo. Las aguas se juntan, ni tan calladas ni tibias, próximas a sí mismas, puras, torrentosas, bautismales.

Chocan los océanos, los canosos glaciales miran impertérritos el paso del tiempo, el hielo es un rostro antiguo, elegante, olvidado de todo maquillaje, es su propio esplendor, la transparencia del alba. Bosques, dormitorio del silencio, de lengas, ñires, amancay y guindos, de la luz y el espacio, el principio que no es vacío, sino el ciclo que la noche y el alba comparten el día a día.

Los Poetas del Sur, desde sus hondos caminos, lo dijeron casi todo, y aún siguen nombrando a las cosas, cantaron a la vida y a la muerte, diversos en la fluida, atascada geografía del verbo, más que nombres, el hilo de una misma madeja, la tela en el telar de la poesía.

La poesía en el Sur no es un lujo, le pertenece al hombre y a la naturaleza, forma parte de las cosas, arrinconada también por los medios, sobrevive en un tren antiguo que busca con desesperación un andén donde descansar para seguir su ruta la mañana siguiente. Entra a un bar en Nueva York 11, Santiago de Chile, cuando el Sur está lleno, y bajo el plomo de la prosa impune del Capitán General.

En el Bar Unión de la City mapochina, un segundo hogar para Rolando Cárdenas y Jorge Teillier, poetas del Sur, de Chiloé y la araucanía, forasteros del Santiago ensangrentado, rumiaban la poesía de la sobrevivencia, instalados en el Sur del poema. La ciudad goteaba por sus cuatro costados, una lluvia roja lágrimas de azufre en los mesones de los bares, poesía sudada en la negra primavera del 11 de septiembre, el Sur crujía sin música de bandoneón.

La acera del frente, el cité, la calle desvencijada sin transeúntes, esos atardeceres pálidos, crepusculares, viudos, huérfanos casi de hospicio. El Sur que era fruta, flor fresca, mostraba sus pálidas, enlutadas mejillas de espanto. Se creció la noche en el día. El río arrastró cadáveres. La muerte desayunaba cuatro veces al día. Ningún sueño más horroroso que la realidad.

El Sur son tantas cosas. Ninguna de ellas, como todas juntas. El parrón, la higuera, la que pasa tan cerca del corazón que te siembra primaveras. El Sur es un verso simple, lluvioso, amigo, la guitarra, el aromo en la buena primavera, el vino ronco como el zarpazo tibio de un puma, un frío que empuja las costillas más afuera, tú que compartes el pan frente a la cordillera nevada.

Siento un tren que recorre mis venas en las noches, debuto en una larga tempestad como un maquinista sobre rieles, que arrastra una ciudad gris, de anchas caderas, matriarcales formas de nieve, bautizada por terremotos, poetas desamparados, aluviones de palabras con sus noches negras verdosas de un violeta insomne delirante que atraviesa el tiempo Sur con sus violines rojos, caballos de invierno, otoños que se dejan amarillos, intactos, veranos azules, islas sin nombre, la nieve que viene volando los Andes con su Cóndor plateado. Un andén duerme a esta hora cerca del solitario riel y yo no estaré. La mariposa sabe de belleza y cuán corta es la vida, azul el mar verde, la copa se alza y cae invicta la noche más allá, al Sur de los copihues. Alguien canta a lo lejos.

Sur

La nostalgia patea con sus cuatro patas tiernas
y no tiene furia el tiempo en la bestia,
una cicatriz tatuada en el cuerpo cojea,
vacila una noche sin estrellas,
hunde el pasado en su agujero negro,
la cabeza y los ojos y el ombligo
de dos caras respira gemelo en ti mujer.
El Sur es tu puerta húmeda,
sólo ábrela


[*] Rolando Gabrielli - escritor poeta chileno - Si necesitas conocer más de los Poetas del Sur visita el Blog de Rolando Gabrielli